Bienvenida a Su Gracia Justin Welby, Arzobispo de Cantórbery por el Patriarca Ecuménico Su Toda Santidad Bartolomé

Su gracia Arzobispo Justin, amado hermano en Cristo: Cristo está en medio de nosotros ¡Él es y será!

Nos da la alegría más grande recibir a Su Gracia como invitado de honor del Trono Ecuménico, en este su primer peregrinaje al patriarcado. Esperamos que Su Gracia esté muy feliz durante su estancia en Constantinopla, y que su visita fortalezca el vínculo de amor mutuo que existe entre nuestras dos iglesias, la Ortodoxa y la Anglicana.

La amistad entre nuestras iglesias no es nueva, tiene raíces profundas en la historia pasada. Hace tanto tiempo como principios del siglo XVII cuando Cyril Lukaris, patriarca de Alejandría primero y luego de Constantinopla, tuvo muchos contactos con la iglesia y el estado. Como muestra de su estima, envió al rey James I el Códice Alejandrino, uno de los tres manuscritos más antiguos de la Biblia griega, que es ahora uno de los mayores tesoros de la biblioteca británica en Londres. También contactos personales entre nuestras dos comuniones promovidos recientemente por la Asociación de la Iglesia Oriental, fundada en 1864 – ahora conocido como la Asociación de las Iglesias Oriental y Anglicana – y por la comunidad de San Albán y San Sergio, fundadas en 1928. Estas dos sociedades han fomentado innumerables amistades ecuménicas; y sin esas amistades ecuménicas, a nivel directo y personal, no podemos esperar construir una base firme para la unidad de los cristianos.

Desde 1973, como Su Gracia sabe, ha habido un diálogo oficial, con alcance mundial, entre nuestras dos familias eclesiales. La Comisión Internacional para el Diálogo Teológico Anglicano-Ortodoxo ha producido hasta ahora tres informes: la Declaración del Acuerdo de Moscú (1976), la Declaración del Acuerdo de Dublín (1984) y más recientemente la muy detallada Declaración Concertada de Chipre (2006), titulada “La iglesia de Dios Uno y Trino”. La Comisión Internacional está ahora preparando una cuarta declaración sobre la comprensión cristiana de la persona humana. Esto tendrá en cuenta, entre otros temas, la enseñanza cristiana sobre el matrimonio y también nuestra responsabilidad humana por el medio ambiente, un asunto que personalmente, a lo largo del periodo como patriarca, he asignado particular importancia. Estamos completamente seguros de que, bajo la inspiración de Su Gracia, nuestro diálogo Anglicano-Ortodoxo continuará floreciendo y realizará avances positivos.

En su título formal, este diálogo se titula “teológico”. Pero por supuesto es imprescindible que nuestra teología siempre debe ser una teología de la vida. La discusión doctrinal nunca debe estar separado de un interés práctico en temas sociales y filantrópicos. En el momento presente, anglicanos y ortodoxos, que compartimos en particular una preocupación común por la situación de los cristianos en el Medio Oriente, que enfrentan crecientes problemas y, en muchos lugares, están sometidos a una verdadera persecución.

En el pasado, el acercamiento entre nuestras dos iglesias ha sido ayudado por el intercambio de estudiantes, y confiamos en que esto va a continuar. Nuestra escuela teológica de Halki ha ofrecido becas a anglicanos, y cuando vuelva a abrir –como sucederá en el futuro cercano (por lo que se puede esperar)- ciertamente deseamos revivir esta tradición. Estos estudiantes de intercambio con frecuencia han llegado a ser líderes en sus respectivas iglesias, y su experiencia temprana inter-iglesia les ha permitido proseguir la causa de la unidad de los cristianos en formas altamente constructivas.

Estimado Arzobispo Justin: durante el transcurso de la visita de su excelencia tendremos la oportunidad de hablar más sobre estos y otros temas. Es una gran alegría para nosotros que, después de su elevación a Cantórbery, tan pronto su excelencia ha encontrado espacio para visitar el centro sagrado de la ortodoxia, el Patriarcado Ecuménico. De hecho Su Gracia es más que Bienvenido: Siéntase totalmente en casa. De nuestro encuentro durante estos dos días, muy grandes beneficios llegan a nuestras iglesias. En ese espíritu concluyo con las palabras de la Divina Liturgia, que se dicen inmediatamente antes de recitar el credo: “amemonos unos a otros, que con una mente podemos confesar la Trinidad una en esencia y sin dividir”.

Foto: (N. Manginas) Encuentro personal entre Su Gracia Justin Welby, Arzobispo de Cantórbery y el Patriarca Ecuménico Bartolomé.

N Manginas

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