Peregrina por desarme nuclear Primado de Japón con el CMI

Nubes de bomba atómica sobre Hiroshima (izquierda) y Nagasaki (derecha).

Nubes de bomba atómica sobre Hiroshima (izquierda) y Nagasaki (derecha).

(CMI/ANS 26/VI/15) A principios de agosto, los representantes del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), se embarcarán en un peregrinaje inusual.

Un grupo de líderes de la iglesia, donde participa el Revdmo. Natanael Makotu Uematsu, Arzobispo de la Iglesia Anglicana en Japón, viajará a dos ciudades devastadas hace 70 años por la más mortífera de las armas, luego visitarán los gobiernos dispuestos a destruir miles de ciudades de la misma manera hoy.

Las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki fueron atacadas con bombas atómicas el 6 y 9 de agosto de 1945. Esta es la vida después de esa temible destrucción: 40 gobiernos todavía dependen de las armas nucleares. Nueve Estados poseen arsenales nucleares, y otros 31 estados están dispuestos a que EEUU utilice armas nucleares en su nombre.

Líderes de la iglesia de ocho de esos países harán la peregrinación del CMI a Hiroshima y Nagasaki, donde escucharán a los sobrevivientes, orarán con las iglesias locales y reflexionarán con otras creencias sobre la situación de las dos ciudades. Entonces los obispos y presidentes de la iglesia harán un llamado para el inicio de la acción en las dos ciudades.

Un paso clave es instar a sus gobiernos para unirse en un nuevo compromiso Intergubernamental “cerrar la brecha legal” y establecer una prohibición formal de armas nucleares. Esta iniciativa humanitaria ya cuenta con el apoyo de 110 países.

“El 70 aniversario de los bombardeos atómicos es un hito importante” dijo Peter Test, Director de la Comisión de Asuntos Internacionales del CMI.

“Es oportuna porque la mayoría de los sobrevivientes de los ataques de 1945 están en sus 80. Todavía deben escucharse sus gritos de ‘nunca más’. Es urgente porque las potencias nucleares están modernizando sus armas nucleares en vez de abolirlas como se había prometido. Es también esperanzadora porque se está formando una creciente mayoría internacional para la prohibición de armas nucleares y las iglesias del CMI están implicadas”.

Las Iglesias miembros que participan en la peregrinación están bien posicionadas contra las armas más destructivas del mundo. Sus gobiernos –Estados Unidos, Alemania, Japón, Corea del sur, Canadá, Países Bajos, Noruega y Pakistán – todos aceptaron ayudar para el desarme nuclear, pero siguen confiando en las mismas armas que causaron tal destrucción hace 70 años y representan una amenaza para la humanidad de hoy. Con excepción de Pakistán, que tiene su propio arsenal nuclear, todos estos gobiernos se preparan para que EEUU utilice sus armas nucleares contra sus enemigos. Cuatro aceptaron esta postura de guerra fría -como miembros de la OTAN-. Dos, Japón y Corea del sur, lo hacen como aliados en el Pacífico.

Las Iglesias de este grupo de países están bien posicionadas para aplicar una política ecuménica de oposición a las armas nucleares y ejercer presión constructiva sobre sus gobiernos.

Los acontecimientos actuales de este aniversario añaden significación. La retórica sobre las armas nucleares está siendo utilizada en la crisis en Ucrania. Y el mes pasado una conferencia de control de armas de las Naciones Unidas se derrumbó en medio de fuerte resistencia al estado de armas nucleares ante la mayoría de Estados que apoyan la iniciativa humanitaria contra las armas nucleares.

La mayoría de los líderes de la iglesia en la peregrinación son aliados nucleares dependientes de EEUU. La iniciativa humanitaria es consistente de los valores a los que a menudo se adhieren sus gobiernos. Sin embargo se sienten obligados a estar con su aliado contra la iniciativa de armas nucleares de EEUU.

En meses recientes, amplios círculos de la sociedad civil, incluyendo el CMI han formulado una pregunta que platearán los líderes de la iglesia en Japón: ¿por qué las armas nucleares aún son legales cuando todas las otras armas de destrucción masiva están prohibidas?

“Esta peregrinación acabará trayendo una crítica moral y espiritual del dilema que comenzó con el ataque a Hiroshima hace 70 años a los gobiernos que todavía hoy dependen de las armas nucleares”, dijo la Dra. Isabel Apawo Phiri, Secretaria General Asociada del CMI. “El objetivo es ayudar a los funcionarios de política exterior para apreciar la oportunidad única, es decir, para alinearse con la mayoría y promover el bien común en lugar de perpetuar el status quo peligroso, injusto e inestable”.

La misión de Japón y los otros siete países dependientes de armamento nuclear, es parte de la peregrinación de justicia y paz del CMI.

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