Matrimonio Igualitario

Dra. Marilú Rojas Salazar*

¿Porqué es importante el respeto del estado Laico?

  • México ocupa el segundo lugar en el mundo. Después de Brasil, en crímenes a la comunidad LGTTBI. En los últimos 20 años se han registrado 1, 310 homicidios (CCCOH) comisión ciudadana contra los crímenes de odio por homofobia. La mayoría de los homicidios fue contra hombres (976), integrantes de la comunidad trans, travestis, transgénero y transexuales (226) y mujeres (16). La entidad con mayor número de casos es la Ciudad de México 190, EDOMEX 119, Nuevo León 78, Veracruz 72, Chihuahua 69, Jalisco 66, Michoacán 65 y Yucatán con 60.
  • El estado Laico es quien garantiza los derechos humanos y la seguridad de de los ciudadanos y es su obligación vigilar porque esto se cumpla, independientemente  de las creencias, mitos o costumbres que están en el imaginario social o religioso.
  • El respeto al estado laico evitaría que las iglesias, y en este caso la iglesia católica promueva marchas en contra de las garantías individuales de las personas, cuyo resguardo es responsabilidad del estado. Estamos ante el triunfo de los fundamentalismos.
  • Lo que la iglesia promovió con la marcha es la falta de responsabilidad por parte del estado de asegurar los derechos humanos; se promovió la violencia, el patriarcado y se justificó la violación de los derechos de las personas a causa de su orientación sexual.
  • Se redujo el valor de la persona a la sola genitalidad, olvidándose de todos los elementos constitutivos del ser humano.
  • En esta propuesta a favor del matrimonio igualitario (que lamentablemente no se logró legislar) quienes siguen estando marginadas han sido las mujeres, pues a quienes pareciera que solo se quiere visibilizar es los hombres homosexuales.
  • Las mujeres lesbianas no son visibilizadas en esta causa, pues al no nombrarlas se sigue manteniendo una misoginia, pero ahora de corte homosexual.
  • Las feministas laicas han conseguido para las mujeres el reconocimiento y legalidad de los derechos reproductivos de las mujeres en muchas instancias, muchas veces a costa del retroceso de las líneas conservadoras del estado influenciadas por las creencias religiosas. Ahora mismo me encuentro con profunda indignación como mujer contra la carta misericordia et misera. En la que se nos trata a las mujeres sólo como pecadoras. Especialmente contra el número 12 de esa carta, pues se otorga el perdón a las mujeres que han abortado, un perdón no solicitado y que revictimiza a las mujeres, colocándolas como culpables y necesitadas de la redención otorgada por los hombres.
  • Las teólogas feministas pretendemos ir más allá, es decir, no solo el reconocimiento de los derechos de las mujeres, sino la expresión de la trascendencia y compromiso de las mujeres en diversas instancias de la transformación de la sociedad. Además de la crítica y deconstrucción de los modelos patriarcales vigentes en el imaginario simbólico religioso.
  • Todavía quedan pendientes: los derechos laborales, la remuneración salarial y el reconocimiento de la calidad del trabajo de las mujeres.
  • Algunos de los lideres de las iglesias mantienen una homosexualidad de closet que practica a su vez una misoginia, lesbofobia, homofobia y transfobia generada por la hedonofobia y somatofobia.
  • Una iglesia de closet que no permite abordar e incluir la diversidad, sino es a través de sus propios conceptos medievales o condiciones.
  • Las mujeres en la iglesia católica en relación con las iglesias reformadas, seguimos estando triplemente marginadas: 1)en la mayoría de las iglesias reformadas las mujeres han sido reconocidas y tienen acceso a los ministerios ordenados, 2) las mujeres lesbianas (Luteranas y anglicanas)  son reconocidas en el matrimonio y en sus ministerios, 3)Muchas de ellas ejercen el pastorado con el apoyo de los lideres de sus iglesias y de los fieles.
  • El sistema patriarcal tanto social como eclesial continua pactando los cuerpos y derechos de las mujeres, es el caso de los feminicidios. No hay ninguna postura de las iglesias respecto a este hecho que cobra entre 7 y 8 victimas diariamente, esto en 2014. Entre 2011 a 2013 el observatorio nacional del feminicidio documentó en el Estado de México 840 asesinatos y 1258 casos de desaparición de mujeres entre 10 y 17 años.
  • En 2013 las tasas de defunciones por homicidio de mujeres más alta se ubican entre 13 y 6 defunciones por cada 100 mil mujeres en los estados de guerreo, Chihuahua, Coahuila, zacatecas, Morelos y Durango.
  • Las mujeres más expuestas a la violencia de cualquier agresor son de 30 a 39 años: 68% ha enfrentado al menos un episodio de violencia o abuso. El estado de México registra el 78 % de los abusos. Las tasas más altas de homicidios de mujeres son: Guerrero, Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila, Durango, Colima, Nuevo León, Morelos, Zacatecas, Sinaloa, Baja California y Estado de México. De cada 100 mujeres, 63 declararon haber padecido un incidente de violencia de parte de su pareja o de cualquier otra persona. Las mujeres que se casaron antes de los 18 años son quienes más sufren violencia  por parte de su pareja. Las alertas de género parecen no solucionar nada. Estadísticas del ministerio público señalan que el 87.1% de los asesinatos de mujeres son cometidos por las parejas o ex parejas de las víctimas, siendo el propio domicilio el lugar del crimen. Entre enero y mayo de este año 26 mujeres fueron víctimas de feminicidio, en total 435 feminicidios en las cifras conservadoras.
  • Me voy a permitir utilizar el concepto medieval de Limbo utilizado por Ivonne Gebara, “inventado por los teólogos cristianos, como un lugar para los niños que morían sin ser bautizados y que podrían por eso ir al infierno. Recordemos que el bautismo, considerado el primer sacramento por la teología oficial, abre las puertas para la filiación divina, para la acogida en la comunidad cristiana y para la salvación eterna de nuestra alma los teólogos inventaron el limbo; lugar sin sufrimiento y sin alegría, en el que simplemente se permanece sin el gozo de contemplar el rostro glorioso de Dios, sin la esperanza final de los que están en el purgatorio, sin sentir las llamas intensas del infierno eterno acompañadas de las continuas acechanzas del demonio.

La Iglesia siempre prefirió los estados de quietud del cuerpo y del alma a los tumultuosos amores o a las pasiones intensas. Siempre insistió en huir de las tentaciones del cuerpo y en el necesario dominio de la búsqueda de placer. Preconizó el control de los sentidos y de sus sensaciones placenteras, como si ellas pudiesen afectar negativamente al alma y a su Creador.

Este limbo sin placer ni dolor Lo cotidiano, la mayoría de las veces, es este limbo sin placer y sin dolor, aunque sepamos de los dolores y placeres innumerables que nos rodean. Es el limbo repetitivo de las obligaciones familiares, de la corrida para ir a trabajar, de la comida que hay que preparar, de las leyes que no nos resguardan en la seguridad diaria”.[1]

Las mujeres estamos en el Limbo de las instituciones, tanto de la iglesia como de la sociedad, nadie quiere asumir el compromiso y las causas de las mujeres, pero todo mundo las utiliza y aparenta cínicamente estar interesado en ellas.

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[1] Ivone Gebara. “El Limbo y el placer. Los límites de lo erótico en lo cotidiano” en Erotismo y Espiritualidad. Revista Con-spirando No. 53 (Agosto, 2006) www.conspirando.cl; consultado el 22 de noviembre de 2016.

*La autora es profesora en la Comunidad Teológica de México

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