Declaración conjunta de Su Gracia Justin Welby, Arzobispo de Cantórbery y Su Santidad Francisco de Roma

Ambos líderes impartieron la bendición episcopal de manera conjunta.

Ambos líderes impartieron la bendición episcopal de manera conjunta.

Hace cincuenta años, nuestros predecesores, el Papa Pablo VI y el Arzobispo Michael Ramsey, se encontraron en esta ciudad santificada por el ministerio y la sangre de los apóstoles Pedro y Pablo. Más tarde, el Papa Juan Pablo II y los arzobispos Robert Runcie y George Carey, el Papa Benedicto XVI y el Arzobispo Rowan Williams oraron juntos en esta iglesia de San Gregorio al Celio, desde la cual el Papa Gregorio envió a Agustín a evangelizar a los pueblos anglosajones. En peregrinación a las tumbas de estos apóstoles y santos padres, católicos y anglicanos se reconocen herederos del tesoro del Evangelio de Jesucristo y de la llamada a compartirlo con el mundo entero. Hemos recibido la Buena Nueva de Jesucristo a través de las vidas santas de hombres y mujeres, que predicaron el Evangelio con palabras y obras, y hemos sido encargados, y animados por el Espíritu Santo para ser testigos de Cristo «hasta los confines de la tierra “(Hch 1,8). Nos une la convicción de que hoy “los confines de la tierra” no representan solamente un término geográfico, sino una llamada para llevar el mensaje de salvación del Evangelio de modo particular a los que están en los márgenes y en las periferias de nuestras sociedades.

En su histórico encuentro en 1966, el Papa Pablo VI y el Arzobispo Ramsey establecieron la Comisión Internacional Anglicano-Católica con el fin de mantener un serio diálogo teológico que “basado en los Evangelios y en las antiguas tradiciones comunes, conduzca a aquella unidad en la Verdad por la cual Cristo rezó”. Cincuenta años después, damos gracias por los resultados de la Comisión Internacional Anglicano-Católica, que ha examinado las doctrinas que crearon divisiones a lo largo de la historia desde una nueva perspectiva de respeto mutuo y caridad. Hoy estamos agradecidos, en particular, por los documentos de ARCIC II, que examinaremos, y estamos a la espera de las conclusiones de la ARCIC III, que intenta avanzar en las nuevas situaciones y en los nuevos desafíos de nuestra unidad.

Hace cincuenta años nuestros predecesores reconocieron los “serios obstáculos” que obstaculizaban el camino del restablecimiento de una plena compartición de la fe y de la vida sacramental entre nosotros. Sin embargo, en fidelidad a la oración del Señor para que sus discípulos sean uno, no se desanimaron al iniciar el camino, aún sin saber qué pasos se podrían haber dado a lo largo del mismo. Ha habido grandes progresos en muchos ámbitos que nos habían mantenido a distancia. Sin embargo, nuevas circunstancias han desembocado en nuevos desacuerdos entre nosotros, sobre todo con relación a la ordenación de las mujeres y a las cuestiones más recientes relacionadas con la sexualidad humana. Detrás de estas divergencias sigue siendo una cuestión perenne el modo del ejercicio de la autoridad en la comunidad cristiana. Estos son hoy algunos aspectos problemáticos que constituyen serios obstáculos para nuestra unidad plena. Mientras que, como nuestros predecesores, tampoco nosotros vemos soluciones a los obstáculos que se nos presentan, no nos desanimamos. Con fe y alegría en el Espíritu Santo, confiamos en que el diálogo y el compromiso mutuo harán más profunda nuestra comprensión y nos ayudarán a discernir la voluntad de Cristo para su Iglesia. Tenemos confianza en la gracia de Dios y en la Providencia, sabiendo que el Espíritu Santo abrirá nuevas puertas y nos guiará a toda la verdad (Juan 16:13).

Las divergencias mencionadas no pueden impedir que nos reconozcamos recíprocamente hermanos y hermanas en Cristo en razón de nuestro bautismo común. Tampoco deberían impedirnos ni descubrir ni alegrarnos de la profunda fe cristiana y de la santidad que encontramos en otras tradiciones. Estas diferencias no deben hacer que disminuyan nuestros esfuerzos ecuménicos. La oración de Cristo durante la Última Cena para que todos sean uno (Juan 17.20 a 23) es un imperativo para sus discípulos hoy, como lo era entonces, en el momento inminente a su pasión, muerte y resurrección y al consecuente nacimiento de su Iglesia. Tampoco nuestras diferencias deberían obstaculizar nuestra oración común: no sólo podemos rezar juntos, sino que debemos rezar juntos, dando voz a la fe y la alegría que compartimos en el Evangelio de Cristo, en las antiguas profesiones de fe y en el poder del amor de Dios, que se hace presente en el Espíritu Santo, para superar todo pecado y división. Así, con nuestros predecesores, exhortamos a nuestro clero y a los fieles a no pasar por alto ni subestimar esta comunión cierta, aunque imperfecta, que ya compartimos.

Más amplias y profundas que nuestras divergencias son la fe que compartimos y nuestra alegría común en el Evangelio. Cristo ha rezado para que sus discípulos fueran todos una sola cosa, “para que el mundo crea” (Juan 17:21). El vivo deseo de unidad que expresamos en esta Declaración Conjunta está estrechamente vinculado con nuestro deseo compartido de que los hombres y las mujeres lleguen a creer que Dios envió a su Hijo, Jesús, al mundo para salvarlo del mal que oprime y debilita a toda la creación. Jesús dio su vida por amor y, resucitando de entre los muertos, ha vencido incluso a la muerte. Los cristianos, que han abrazado esta fe, han encontrado a Jesús y la victoria de su amor en sus propias vidas, y se sienten empujados a compartir con los demás la alegría de esta Buena Nueva. Nuestra capacidad de reunirnos en la alabanza y la oración a Dios y de testimoniar al mundo, se asienta en la confianza de que compartimos una fe común y en medida sustancial un acuerdo en la fe.

El mundo tiene que ver que damos testimonio, con nuestro trabajo conjunto, de esta fe común en Jesús. Podemos y debemos trabajar juntos para proteger y preservar nuestra casa común: viviendo, enseñando y actuando para favorecer un fin rápido de la destrucción del medio ambiente que ofende al Creador y degrada sus criaturas, y generando patrones de comportamiento individuales y sociales que promuevan el desarrollo sostenible e integral para el bien de todos. Podemos, y debemos, estar unidos en una causa común para apoyar y defender la dignidad de todos los seres humanos. La persona humana es degradada por el pecado personal y social. En una cultura de la indiferencia, los muros de separación nos aíslan de los demás, de las luchas y sufrimientos, que muchos de nuestros hermanos y hermanas en Cristo hoy padecen. En una cultura del derroche, las vidas de los más vulnerables de la sociedad a menudo son marginadas y descartadas. En una cultura de odio, asistimos a acciones indecibles de violencia, a menudo justificada por una comprensión distorsionada del credo religioso. Nuestra fe cristiana nos lleva a reconocer el inestimable valor de cada vida humana y a honrarla a través de obras de misericordia, proporcionando instrucción, cuidados sanitarios, alimentos, agua potable y refugio, siempre tratando de resolver los conflictos y construir la paz. Como discípulos de Cristo, creemos que la persona humana es sagrada y como apóstoles de Cristo debemos ser sus abogados.

Hace cincuenta años el Papa Pablo VI y el Arzobispo Ramsey se inspiraron en las palabras del Apóstol: “olvidando lo que dejé atrás y me lanzo hacia lo que está delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio al que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús” (Filipenses 3.13 a 14). Hoy en día, aquello “que dejamos atrás”, -dolorosos siglos de separación- ha sido sanado parcialmente gracias a cincuenta años de amistad. Damos gracias por el cincuenta aniversario del Centro Anglicano en Roma, destinado a ser un lugar de encuentro y de amistad. Nos hemos convertido en amigos y compañeros de viaje en el peregrinar, afrontando las mismas dificultades y fortaleciéndonos mutuamente, aprendiendo a apreciar los dones que Dios ha dado al otro y a recibirlos como propios, con humildad y gratitud.

Sentimos la impaciencia de progresar para estar plenamente unidos, para proclamar, de palabra y obra, el Evangelio salvífico y sanador de Cristo. Por eso, nos alienta mucho el encuentro de estos días, entre tantos pastores católicos y anglicanos de la Comisión Anglicano-Católica para la Unidad y la Misión (IARCCUM), los cuales, sobre la base de lo que tenemos en común y que generaciones de estudiosos ARCIC han sacado cuidadosamente a la luz, desean vivamente proseguir en la misión de colaborar y en el testimonio hasta los “confines de la tierra”. Hoy nos alegramos en ese “encomendarlos y enviarlos adelante de dos en dos”, como el Señor envió a los setenta y dos discípulos. Que su misión ecuménica con los que están al margen de la sociedad, sea un testimonio para todos nosotros, y que desde este lugar sagrado, como la Buena Nueva hace tantos siglos, salga el mensaje de que los católicos y los anglicanos trabajarán juntos para dar voz a la fe común en el Señor Jesucristo, para llevar alivio donde hay sufrimiento, paz donde hay conflicto, dignidad donde ésta es negada y pisoteada.

En esta iglesia de San Gregorio Magno, invocamos fervientemente la bendición de la Santísima Trinidad sobre el proseguimiento de la obra de la ARCIC y la IARCCUM, y sobre todos aquellos que rezan y contribuyen a la restauración de la unidad entre nosotros.

Roma 5 de octubre, del año 2016;

Su Gracia Justin Welby                                        Su Santidad Francisco.

Anuncios

Visita Primado de la IAM Tierra Santa y Roma

El Revdmo. Francisco Manuel Moreno, Primado de la IAM, en la delegación de obispos Anglicanos que acompañaron a Su Gracia Justin Welby, Arzobispo de Cantórbery, en su visita a Roma.

A la izquierda de la fotografía el Revdmo. Francisco Manuel Moreno , Primado de la IAM, en la delegación de obispos Anglicanos que acompañaron a Su Gracia Justin Welby, Arzobispo de Cantórbery, en su visita a Roma.

 

(05/X/16) El Rvdmo. Francisco Manuel Moreno, Primado de la Iglesia Anglicana de México (IAM) atestiguó la firma del acuerdo a favor de la paz y la unidad entre la Comunión Anglicana y la Iglesia Católico Romana.

Francisco de Roma y Justin Welby, Primado de la Comunión Anglicana firman acuerdo.

Francisco de Roma y Justin Welby, Primado de la Comunión Anglicana firman acuerdo.

La declaración conjunta se realizó en la iglesia de San Gregorio en el Celio en Roma, desde donde Gregorio I envió a Agustín de Cantórbery en el año 595 a evangelizar a los anglosajones, quienes ya habían recibido el evangelio con anterioridad.

La Oración Vespertina fue oficiada en conjunto por los jerarcas.

La Oración Vespertina fue oficiada en conjunto por los jerarcas.

Por invitación del Rvdmo. Justin Welby, Primado de la Comunión Anglicana, el Rvdmo. Francisco M. Moreno acompañó el grupo que testimonió la firma del acuerdo en el aniversario cincuenta del diálogo conjunto y participó de la Oración Vespertina ecuménica, devoción copresidida por Francisco de Roma y Justin Welby.

El Arzobispo Justin Welby obsequió una cruz pectoral a Francisco de Roma, quien se la colocó inmediatamente y correspondió el presente con un báculo.

Visita formativa y espiritual del Revdmo. Francisco Manuel Moreno a Tierra Santa.

Visita formativa y espiritual del Revdmo. Francisco Manuel Moreno a Tierra Santa.

El Rvdmo. Moreno recientemente regresó a México de su visita formativa y espiritual al Colegio de San Jorge en Tierra Santa, donde también visitó el Muro de las Lamentaciones y el día de hoy acompañó a Su Gracia Justin Welby, Primus Interpares de la Comunión Anglicana en su visita a Roma, para dar seguimiento al diálogo conjunto a través de la Comisión Internacional Anglicana Católico-Romana (ARCIC en inglés).

Ambos líderes impartieron la bendición episcopal de manera conjunta.

Ambos líderes impartieron la bendición episcopal de manera conjunta.

Para finalizar la devoción, en pares de obispos Anglicanos y Católico Romanos de todo el mundo, fueron enviados en misión por Francisco de Roma y Justin Welby.

El Revdmo. Francisco Manuel Moreno, durante su visita a Roma.

El Revdmo. Francisco Manuel Moreno, durante su visita a Roma.

El también diocesano del Norte de México, Francisco Moreno, ha enviado saludos a la IAM en cada una de sus actividades, señalando que la provincia de México está permanentemente en sus oraciones y confiando en ser bien correspondido.

10 Días por la Paz en México

Salmo 85:10

El Consejo Mundial de Iglesias dedica el 21 de septiembre para orar internacionalmente por la Paz, la misma fecha que la Organización de las Naciones Unidas dedica a concientizar sobre la Paz.

En México el grupo ecuménico de base Iglesias por la Paz invita cordialmente a todas las personas de buena voluntad a realizar actividades con este objetivo y especialmente a acompañar las actividades que se han programado para la promoción de la Paz.

Publica tus oraciones, reflexiones, pensamientos, ideas, imágenes, fotografías y/o actividades individuales o comunitarias en las redes sociales con el hashtag #IglesiasporlaPaz2016

Oración por Italia tras terremoto

(25/VIII/16) El Revdmo. David Hamid, Obispo de la Iglesia Anglicana de Inglaterra para Europa, informa que muy temprano en la mañana del 24 de agosto, al terminar sus vacaciones en Canadá, supo del devastador terremoto que golpeó Italia. “Pude contactar al Arcediano Vickie Sims, así como el Canónigo Jonathan Boardman en Roma, Fray William Lister en Florencia y la Madre Teodora en Perugia. Afortunadamente parece que no hay miembros de nuestras comunidades en las áreas golpeadas por el terremoto que hayan resultado heridos o finados, pero como sabemos, el número final de muertos y heridos aún no se ha conocido”.

Agregó que “el Arcediano Simms monitoreó las redes sociales de los miembros de la Iglesia en Pescara que en su mayoría son originarios de Nigeria, informando que se encuentran bien”. Indicó que Jonathan Boardman ha cantado la oración vespertina en el Santuario de Santa Rita de Cascia, en Umbría SW, dedicada a los difuntos y heridos, siendo acompañado con la visita del coro de Santa María que cantó durante el servicio. Asimismo, señaló que la Madre Teodora, responsable del Ministerio en idioma italiano en Perugia, informó que su congregación está orando por todas las comunidades devastadas.

Hamid concluyó su reseña invitando a que “oremos para que el Señor conceda descanso a quienes perecieron y alivio a quienes se salvaron. Que Dios fortalezca todos los esfuerzos para rescatar a quienes aún están atrapados y que bendiga a quienes dan ayuda y socorro”.

Por otro lado, en la Diócesis de México el Revdo. P. Alfonso Apicella, Rector de la parroquia de Cristo Rey en Tláhuac, CDMX, informó que su familia que radica en Italia se encuentra sana y salva; mientras que la Dra. Eleonora Pagnotta, conferencista en el Seminario San Andrés y quien radica en Italia, ha informado que tanto ella como su familia se encuentran bien. Ambos agradecieron respectivamente el interés de la comunidad por su bienestar.

Con información de Eurobishop

Estación de la Creación 2016

(22/VIII/16) A partir del Día Global de Oración por el Cuidado de la Creación el 1 de septiembre y hasta el 04 de octubre, día de San Francisco de Asís, muchos anglicanos observan la Estación de la Creación, para orar y celebrar la creación, enfocados en salvaguardar y sostener la integridad de la creación, así como renovar la tierra.

La Iglesia Anglicana de México (IAM) invita a todas las mujeres y hombres del laicado y la clerecía, así como a las personas de buena voluntad, a observar el cuidado de la creación y la sanación de la tierra, realizando actividades para mejorar el ambiente, ya sea en la iglesia o la comunidad y publicar imágenes en las redes sociales el primer domingo de septiembre.

Guiados por la quinta marca de la Misión, la Red Ambiental de la Comunión Anglicana se esfuerza por salvaguardar y sostener la integridad de la creación, así como renovar la tierra.

En el ámbito global, para 2016 la Red Ambiental de la Comunión Anglicana se ha asociado con el Foro Mundial Católico-romano por el Clima, el Consejo Mundial de Iglesias, la Alianza ACT y GreenFaith para promover la oración y unir recursos para ayudar a todos los fieles a participar en la estación.

Anglicanos y episcopales de todo el mundo hace tiempo que se ocupan de las cuestiones ambientales. A partir de las condiciones meteorológicas extremas y la consecuente escasez de alimentos todos nos vemos afectados.

Por otra parte, la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra reunió a más de una centena de integrantes de treinta barrios, movimientos, colectivos y organizaciones de la zona metropolitana de la ciudad de México, según reporta la página web de la misma campaña, agrega que se dieron cita en el Foro-Encuentro La ciudad como territorio en disputa el veintiuno de agosto pasado.

En el foro se señaló que “la dinámica urbana no está separada de lo rural, es una separación ficticia”, se indicó que en este sentido cada vez se necesitan más extensiones de tierra y más agua; otro participante agregando que a nivel nacional hay cerca de cinco millones de viviendas deshabitadas porque fueron construidas donde no hay servicios.

 

Breve historia

Todas las Iglesias ortodoxas, al igual que la Conferencia Europea y el Consejo Mundial de Iglesias, han atendido el llamado del difunto Patriarca Ecuménico Dimitrios, quien dio comienzo en 1989 a la tradición anual, cuando proclamó el primer día de oración por el medio ambiente el 1 de septiembre; una gran variedad de países y tradiciones participan con oraciones y otras actividades en el Tiempo para la Creación durante cuarenta días.

En 1984, el Consejo Consultivo Anglicano adoptó cinco marcas de la misión, entre las cuales destaca “esforzarse por salvaguardar la integridad de la creación y mantener y renovar la vida de la tierra”. En 2006, la iglesia de Inglaterra inició la campaña por el medio ambiente Reduciendo la huella, para encausar a toda la iglesia en dirección del cambio climático; recientemente estableció una directriz para alinear las inversiones de la iglesia con su testimonio, en apoyo a la transición de una economía con bajas emisiones de carbono.

En la actualidad, el 1 de septiembre es conocido de igual manera por cristianos ortodoxos, anglicanos, católico-romanos y protestantes como el comienzo del Tiempo para la Creación durante el que las iglesias están llamadas a prestar especial atención a la responsabilidad de la humanidad por la Tierra entera y todo lo que vive, crece y existe.

Las iniciativas ambientales del Patriarcado Ecuménico se remontan a la Conferencia Pan-Ortodoxa pre-sinodal en Chambésy Suiza, 1986. Formalmente, Francisco de Roma decidió establecer cada 1 de septiembre la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, a partir del año 2015.

Organizan trabajos por el Día Internacional de Oración por la Paz

(15/VIII/16) Miembros de diferentes organizaciones que constituyen Iglesias por la Paz (IP) proyectan organizar expresiones artísticas, así como talleres y actos en espacios abiertos, sin faltar la oración y el diálogo ecuménico de base, con actividades del 19 al 28 de septiembre de 2016, en el marco del Día Internacional de Oración por la Paz, que coincide con el Día Internacional de la Paz de las Naciones Unidas el 21 de septiembre.

Con la formal incorporación de Pastoral Social (PAS) de la Diócesis de México, de la Iglesia Anglicana de México (IAM) y convocados por la coordinación de IP en la sede de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), miembros del Observatorio Eclesial (OE), la Iglesia Bautista, el Centro de Estudios Ecuménicos (CEE) y la misión de Scalabrinianas para Migrantes y Refugiados (SMR), junto con los anfitriones, han proyectado realizar diversas actividades.

La agenda del día inició con las experiencias recientes de las personas participantes en la promoción de la paz, donde se presentó una relatoría de la XXVII Caravana de Pastores por la Paz en su visita a Cuba, seguida por la experiencia de la II Brigada Nacional de Familias en Búsqueda de Personas Desaparecidas, para pasar a la presentación de la Red Continental Cristiana por la Paz (RECONPAZ) y concluir con el bosquejo de la agenda por el Día Internacional de Oración por la Paz, por ratificarse en lo general.

Las actividades por el Día Internacional de Oración por la Paz consideran realizarse en sedes varias que incluyen tanto recintos de diferentes denominaciones de la cristiandad, como espacios públicos, lugares que se definirán en breve considerando que las personas participantes se comprometieron a establecer las sedes de las diferentes actividades en un plazo no mayor a los ocho días naturales.

Mujeres y hombres reciben ordenación diaconal: Diócesis de México

La Revda. Diácona Diana M. García Cerón, el Revdo. Diác. Eduardo Cortés Vidal, el Revdo. Diác. Pedro Hidalgo de Hita, la Revda. Diác. Virginia L. Lara García y el Revdmo. Carlos Touché Porter, Obispo de la Diócesis de México.

La Revda. Diácona Diana M. García Cerón, el Revdo. Diác. Eduardo Cortés Vidal, el Revdo. Diác. Pedro Hidalgo de Hita, la Revda. Diác. Virginia L. Lara García y el Revdmo. Carlos Touché Porter, Obispo de la Diócesis de México.

(13/VIII/16) Con la predicación del Revdo. P. Fernando Montes de Oca, el Revdmo. Carlos Touché Porter, Obispo de la Diócesis de México, elevó a la sagrada orden del diaconado a la Revda. Diana María García Cerón, el Revdo. Eduardo Cortés Vidal, el Revdo. Pedro Hidalgo de Ita y a su esposa, la Revda. Virginia Leticia Lara García, en el Centro Diocesano de San Andrés.

Dirigidos por el bel canto del coro Laus Deo, la congregación diocesana, con el acompañamiento de mujeres y hombres del clero de la Diócesis Anglicana de Cuernavaca y la visita fraterna de otras denominaciones, las ordenaciones fueron una oportunidad ecuménica, cuando el pueblo Anglicano afirmó su voluntad y respaldo para la ordenación de las cuatro personas.

Durante la homilía, el Revdo. P. Fernando reflexionó acerca de los retos del ministerio ordenado, así como de lo satisfactorio que le ha resultado su ejercicio ministerial, para que las personas candidatas a la ordenación fueran exhortadas y examinadas por el Revdmo. Carlos Touché Porter, y así proceder a la consagración iniciando con el canto del Veni Creator seguido de un momento de silencio, la oración y la imposición episcopal de manos.

“Hazles, oh Señor, modestos y humildes, fuertes y constantes, para observar la disciplina de Cristo. Que su vida y enseñanza reflejen tus mandamientos, de tal modo que a través de ellos y ellas muchos lleguen a conocerte y amarte”.

Los nuevos diáconos y diáconas, revestidos conforme al orden del ministerio conferido, recibieron cada uno un ejemplar de la Biblia como señal de su autoridad para proclamar la Palabra de Dios y para ayudar en la administración de sus santos sacramentos.

Tras la plegaria eucarística con la presidencia del titular diocesano, los nuevos diáconos ministraron la comunión en las especies del pan y el vino teniendo como fondo coral el canto de Laus Deo.

En la oración posterior a la comunión, además de agradecer por la misma se pidió que “Diana, Eduardo, Pedro y Virginia sean para nosotros un ejemplo eficaz en palabra y obra, en amor y paciencia, y en santidad de vida”.

Concluyendo con la bendición episcopal y el canto de salida, la congregación reunida participó en un agape que festejó a los recién ordenados, quienes continuarán ministrando en las congregaciones en las que actualmente sirven.